Para luchar contra el flagelo del hambre es necesario que se articulen los esfuerzos de las organizaciones intermedias, de la comunidad, del Gobierno nacional y de las administraciones provinciales. Este principio rige el trabajo cotidiano que, desde 2002, desarrolla el Banco de Alimentos de Tucumán, una institución sin fines de lucro que apunta a reducir la problemática del hambre en la población más necesitada y a promocionar su desarrollo integral.

Esta semana, autoridades de la Global Foodbanking Network (Red Global de Bancos de Alimentos), con sede en la ciudad norteamericana de Chicago, visitaron las instalaciones de la entidad local para recertificar los procesos de funcionamiento y sus estándares de calidad. Consultados sobre la decisión del Gobierno nacional, de reponer las estadísticas de pobreza en la Argentina (que según el Indec alcanza al 32% de la población), los representantes norteamericanos destacaron el esfuerzo de transparentar las estadísticas oficiales para avanzar en soluciones conjuntas, que permitan reducir los flagelos sociales en la Argentina.

El Banco de Alimentos de Tucumán recupera, mediante donaciones, productos aptos para el consumo humano que la industria alimenticia retira de la cadena comercial. Además, se encarga de distribuir los alimentos a 82 organizaciones sociales de la capital provincial y del interior. En total asiste a 17.150 niños y ancianos de toda la provincia.

La entidad integra la Red Argentina de Bancos de Alimentos que, a su vez, forma parte de la Red Global de Bancos de Alimentos. Lisa Moon y Chris Rebstock, presidenta y vicepresidente, respectivamente, de la Red Global, recorrieron las instalaciones del Banco de Alimentos de Tucumán, que funciona en la calle Diego de Villarroel 56, en esta capital. Allí, en compañía de Natacha Hinsch, directora Ejecutiva de la Red Bancos de Alimentos de Argentina; de Alfredo Kasdorf, miembro de la Comisión Directiva, y de Máximo Navarro, presidente del Banco de Alimentos de Tucumán, verificaron los procesos de recepción de donaciones, la clasificación, el almacenamiento y la etapa de entrega de los productos. Estas tareas las desarrolla un equipo de voluntarios. Además, verificaron la auditoría de la red argentina en los 17 bancos que funcionan en el país.

“En esta visita al país encontramos programas muy fuertes para combatir el hambre. Los Bancos de Alimentos están muy conectados con la comunidad, para facilitar la donaciones. Además, la red argentina hizo un gran trabajo para desarrollar los distintos bancos de alimentos que funcionan en el país”, observó Rebstock, durante una charla con LA GACETA.

Por otro lado, recordó que, en sus primeras visitas a la Argentina, en 2002 y en 2004, trabajó con los integrantes de la red nacional para impulsar legislación que permitiera combatir el hambre. “En aquel proceso descubrimos que el Gobierno no era proclive a apoyar estos programas. Ahora, es muy positivo que el nuevo Gobierno haya creado una oficina que coordine el trabajo de las organizaciones sociales”, subrayó Rebstock. “Los bancos de alimentos solos no pueden solucionar el problema del hambre. Pero con el apoyo de los gobiernos, y de otras iniciativas privadas, sí pueden convertirse en un factor de cambio”, añadió.

Finalmente, Navarro, actual presidente del Banco de Alimentos de Tucumán detalló que el año pasado, la entidad distribuyó cerca de 370.000 kilos de alimentos en hogares de niños y de ancianos, en escuelas y en comedores de toda la provincia.